"El vendedor que tenía antes la ruta del
Barrio Francés, llevaba un absurdo atuendo de pirata, un guiño de
Vendedores Paraíso al folklore y a la historia de Nueva Orleans, una
tentativa clydiana de relacionar la salchicha con la leyenda criolla.
Clyde me obligó a probármelo en el garaje. El traje, claro está, había
sido confeccionado según las medidas de la constitución tuberculosa y
subdesarrollada del antiguo vendedor, y, pese a los muchos tirones,
inhalaciones y esfuerzos, fue imposible encerrar en él mi cuerpo
musculoso. Hubo que llegar, en consecuencia a una especie de compromiso.
Até en mi gorra el pañuelo de pirata de satén rojo. Me atornillé en el
lóbulo izquierdo el pendiente dorado. Fijé el sable negro de plástico al
costado de mi ropón blanco de vendedor con un imperdible. Un pirata muy
poco impresionante, dirán los lectores. Sin embargo, cuando me
contemplé en el espejo, hube de admitir que tenía un aspecto
sobrecogedor y dramático. Blandiendo el sable de plástico hacia Clyde,
grité: "Salid a la pasarela, almirante, es un motín!". Esto, debería
haberme dado cuenta, fue demasiado para su mentalidad literal y
salchichesca. Se asustó muchísimo, y procedió a atacarme con su tenedor,
como un chuzo. Evolucionamos por el garaje como dos espadachines en una
película histórica particularmente inepta, durante unos instantes,
tenedor y sable repiqueteando uno contra otro demencialmente. Dándome
cuenta de que mi arma de plástico no podía igualar a un largo tenedor
esgrimido por un matusalén alucinado, comprendiendo que estaba
despertando los peores instintos de Clyde, intenté poner fin a aquel
pequeño duelo. Pronuncié palabras pacificadoras, rogué, me rendí por
último. Aún así, Clyde seguía asediándome, mi disfraz de pirata le
parecía tan perfecto que al parecer le había convencido de que habíamos
vuelto a los tiempos dorados de la vieja Nueva Orleans, cuando los
caballeros decidían las cuestiones de honor salchichesco a veinte pasos.
Fue entonces cuando se encendió una luz en mi mente compleja. Sé que
Clyde intentaba, en realidad, matarme."
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